Iraia Iturregi levanta el trofeo como campeona de Europa Sub-19 en 2004. | uefa.com

El cruce del Rayo Vallecano con el PK-35 Vantaa en la Women’s Champions League hará que Jade Boho y Natalia Pablos vuelvan al estadio donde ganaron el Europeo Sub-19 en 2004. Recordarán ese viaje a Finlandia en pleno verano, el mejor sitio para alterar tu ritmo de sueño. El sol de medianoche, característico de julio y agosto, casi impedía dormir varias horas seguidas a aquellas chicas que venían del suave estío de Pontevedra. Para remediarlo, mejor soñar sobre el césped que sobre el colchón.

Después de dos semanas allí, España sonaba a recuerdo lejano, a las noches con la luna presidiendo el cielo, pero quedaba el último paseo por el día infinito del país nórdico. Un paseo donde las estrellas corrían a ras de suelo. Y la estrella que buscaban las españolas no era una más, sino la primera. La que parecía estar a una distancia sideral apenas cuatro años antes.

No sabemos si la noche anterior a aquel 8 de agosto Iraia se acercó a Jade para calmarla, sabedora de que de su puntería dependían buena parte de las pocas opciones que la estadística daba a un equipo que se enfrentaba a quien seis días antes le había endosado un 7-0. Tal vez la vizcaína, consciente de la responsabilidad de su brazalete de capitana, no quería desvelar sus intenciones para no alterar los nervios que se habían solazado en aquella cena en una pizzería finesa.

Cuando el reloj estaba a punto de marcar la media hora de partido, Iraia recibió un pase en profundidad para que progresara desde la diestra, ella controló y centró, confiando que la misma Jade siguiera despierta y con hambre, de gol en este caso. Un toque para acomodarse el balón y un movimiento más de gimnasta que de futbolista permitió que el balón viajara a cámara lenta por encima de Rinkes y solo sucumbiera en su vuelo al cruzar la línea de gol. Annike Krahn, la ’5′ alemana, lo había visto tan de cerca que se empeñó en no creerlo y justo antes del descanso, resolvió con un disparo raso una jugada que nació en el saque de una falta hecha por Natalia.

La madrileña no quería que la película del viaje concluyera con el final que amarga hasta el sabor de las palomitas, y cuando la segunda parte avanzaba por el minuto siete, se acercó a Iraia y le susurró que era el momento de hacer saltar la banca. Donde las demás esperaban un centro, ellas dos acordaron un disparo. Por la escuadra, nada menos.

Tres cuartos de hora después, una selección española era campeona de Europa. Han pasado siete años, algunas de las que entonces pasaron noches en vela incluso se han retirado, pero a finales de septiembre la Women’s Champions League hará que Natalia y Jade vuelvan al Pohjola Stadion, ahora llamado ISS Stadion, el lugar donde el césped se cruzó con el cielo.

Nota: este artículo lo publiqué en futfem.com el 23 de agosto de 2011.